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La Chinchilla (chinchilla brevicaudata), originaria de las altas zonas de los Andes americanos, principalmente Perú, Bolivia, Argentina y Chile, es un animalito cuya piel se encuentra entre las más buscadas y cotizadas del mercado textil. La difusión mundial de la crianza de chinchillas se debe principalmente a tres aspectos: la demanda de animales pequeños como mascotas, la producción de reproductores y la producción de pieles finas.
Los mercados que más consumen y demandan pieles de chinchillas son Japón, China, Hong Kong, Rusia, USA, Alemania, Italia, Francia y España. Es por eso que la producción peletera se encuentra en apogeo en esos países y en otros de alto grado de desarrollo, pues las características de la piel de chinchilla la hacen única sobre otras de su tipo por ser la más liviana, sedosa, tupida y suave de todos los animales, y tanto más costosa cuanto mayor oscuridad, densidad y tamaño alcance la piel.
Otros factores que contribuyen a esta gran demanda son las tendencias mundiales al consumo de pieles producidas en criadero o llamadas “ecológicas” y la incorporación en el mercado de un segmento social que busca pieles más económicas que las tradicionales.
En términos de la producción, más allá de la inversión inicial, el mantenimiento de un criadero de chinchillas es relativamente sencillo y económico en función de la alta rentabilidad que se obtiene de la comercialización del producto final. Argentina se posiciona entre los principales productores mundiales de pieles de chinchilla con importantes criaderos distribuidos a lo largo y ancho de toda su geografía.
La chinchilla ha dejado de ser una especie en peligro de extinción gracias a esta producción masiva en muchos países europeos y latinoamericanos. En este momento la demanda de pieles alcanza cifras de 500 mil pieles al año, lo cual es superior a la oferta disponible que apenas satisface al mercado con 150 mil unidades; de allí su alto precio y la apariencia de negocio altamente rentable. Como dato bastará señalar que un abrigo realizado con aproximadamente 150 pieles de chinchilla puede llegar a un exclusivo precio de u$s50.000.
Si bien la cría y producción de estas delicadas pieles es, como dijimos, relativamente simple y barata, la exigencia de los mercados internacionales es cada vez mayor en cuanto a la calidad de las pieles ofrecidas y no son recomendables los emprendimientos improvisados o inexpertos. Requerir información técnica adecuada, contar con las instalaciones requeridas y una formación precisa son absolutamente imprescindibles para alcanzar el éxito en la producción de pieles competitivas con potencial exportador.
También los productores deben tener en cuenta que una creciente conciencia ecologista mundial, en muchas oportunidades rechaza este tipo de productos aludiendo a la protección de los animales. Un tema de cuidado que no quita rentabilidad al negocio de la cría y producción de chinchillas, una de las más exclusivas pieles.
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